La autonomía es en realidad una función biológica

Que la autonomía es una función biológica puede sonar sorprendente y novedoso en los oídos de los psicólogos, pero la ciencia de sistemas ha llevado claramente a la luz del día que la autonomía está integrada en la propia estructura de los sistemas vivos.

Por lo tanto, no es sólo un complemento a una educación moderna que evita el enredo emocional entre padres e hijos, que era uno de los defectos de la educación autoritaria con su codependencia malsana entre cuidador y niño.

Con el fin de explicar el por qué y cómo, necesito primero dilucidar qué es la autopoiesis.

Fritjof Capra, en su libro The Web of Life (1976) lo llama ‘el patrón de vida’. Humberto Maturana y Francisco Varela—científicos chilenos especializados en la investigación de sistemas—han descubierto que la característica clave de una red de vida es que se produce continuamente sí mismo.

Autopoiesis, o ‘auto-haciendo,’ es un patrón de red en la que la función de cada componente es participar en la producción o transformación de otros componentes en la red. De esta manera la red se hace continuamente a sí misma. Es producida por sus componentes y, a su vez, produce esos componentes.

— Fritjof Capra, The Web of Life (1996), 162

Lo que es cierto dentro de la célula es cierto en la vida exterior. Esto es así porque sólo hay una vida, y una ley de la vida, lo que une a todos los fenómenos que podemos observar en la vida.

El crecimiento de una célula se puede reflejar en el crecimiento de un bebé humano. Y a medida que los sistemas vivos necesitan autonomía para un crecimiento saludable, también lo hacen los niños.

Esto es algo que no se entiende fácilmente en la cultura de consumo, por lo que me he propuesto escribir sobre el problema de la falta de autonomía en la educación moderna.

La terapeuta y psicoanalista Françoise Dolto (1908–1988) ha subrayado la importancia de conceder a los niños autonomía, sobre todo en su período de crecimiento, prácticamente desde la infancia a través de la adolescencia y hasta la edad adulta.

Las cicatrices de privación de autonomía en la infancia son reales y difíciles de curar. Nuestro comportamiento humano está fuertemente condicionado por nuestro sentimiento de libertad, y en este sentido, la autonomía significa libertad, mientras que por el contrario, la codependencia con nuestros cuidadores significa la esclavitud y la manipulación emocional.

Advertisements